viernes, 24 de mayo de 2013

Fría.



Hoy me hacen el comentario -¡¿Por qué tan fría?!-

A lo cual mi mente responde -¡Tan evidente es, que no puedo ocultar mi enojo o molestía!-

Me vuelvo fría, distante y hasta un poco retraida cuando algo me molesta ya sea en situaciones particulares o con personas determinadas.
Opto por alejarme, en ser cortante, de tendendencia auto denominada "Sonrisa congelada", con un "Keep out" en la frente. 

"Más irónica de lo normal, más ácida que en otras ocaciones, tintes de poco tacto en las palabras, evito hablar"

Dicen y repiten con gran vehemencia que esta "no soy yo" y un sinfín de palabras que prefiero omitir. La parte de querer escuchar a los demás se funde en lo más adentro de mi ser y se limita a solo un auricular le entregue un determinado Soundtrack a este momento frío. 

Flor congelada en tono azul, muy poco profundo enfoque Foto de archivo - 5826970¡¿Será que es invierno?! No, no lo creo.

Mecanismo de defensa, quizás.

¿Cuantas veces han sido? 
Ya ni las recuerdo, no las tengo enumeradas, no tengo deseos de hacerlo, no vale la pena pensar cuantas veces me han terminado volviendo así.

 Me meto en la cama tratando de abrigar un poco el cuerpo y así se vaya la frialdad. No pasa nada.

Susurros, ecos de voces llegan a mi mente, me apetece volver a leer. Cojo algún libro, droga para mis ojos, e inmediatamente vuelven las ganas de escribir. Bendita facilidad de que se me pegue la pasión que tuvieron otros por escribir, ellos cuentan historias, yo cuento mi vida o parte de ella, en fin, ambos contamos algo.

Se congela, gran parte de mi se congela. 

Situaciones me predisponen a dejar escarchar mi alma, quizás quiero evitar que muera del todo y por eso le pongo un escudo de escarcha evitando que se hiele completamente y se vuelva aun más frágil que el cristal. 

No importa, ha llegado el invierno y mi frialdad pasará desapercibida y podré andar tranquila, aun cuando viva con el alma congelada, cuando poco a poco se vaya esta alma que está dejando de ser mía...


 

martes, 22 de mayo de 2012

21 (+1)


Sentada en un sofá con un buen libro en manos que ya surtió efecto, provocando ese sueño esquivo en la noches, siento una pequeña manito acariciar la mía.


-¡¿Mami?!-

Una dulce y tierna voz me trae de nuevo a este mundo y dejar nuevamente el descanso para después. Parado junto a la abrazadera del sofá jugando con mis cabellos la misma pequeña manito se entretiene mientas ansioso espera que abra mis ojos y pueda reunirme con él. Gustavo me ha despertado finalmente.

-¿Qué sucede mi amor?-
-Papi esta solo, quiere estar contigo, pero estas como triste... ¿Qué te pasa mami?-
-Cansancio mi amor, pero ya pasará, te lo prometo.-

Gustavo acaricia mi mejilla evitando que una pequeña lágrima llegue a destino en uno de los contornos de mi cara.

-Sé que estas cansada mami, pero tienes que ser fuerte, te necesito y papi también.-
-Creí que ya no querías venir conmigo, que no querías que fuera tu mami...-
-Claro que quiero venir contigo, pero tienes que ser fuerte...-

Con sus pequeñas manitas abre mis brazos y busca acurrucarse en donde su cabecita pequeña llena de risos color castaño se siente mejor, cerca de los latidos del corazón.

-Créeme que trato de serlo, pero el que tu no vinieses me tenía muy triste mi bebe-
-Mami, tu sabes que me tienes aquí (tocando mi frente) y aquí (ahora tocando mi pecho, cerca del corazón), aun no llego contigo porque no es el momento, pero no te dejaré...-
-A veces siento que solo eres producto de mi imanación mi amor..., perdóname (entre sollozos)- 
-Yo sé lo que sientes, pero te haz preguntado que si soy algo producto de tu imaginación, cuantas cosas no haz pensado, deseado y hecho realidad?!-
-Si tu me dejas, creo que ahí si se me acaba la vida-
-¡¿Y mi papi?! ¡¿Lo dejaras?!-
-No quiero dejarlo, pero a veces que él esté lejos me deprime...-
-Mami, te ves tan triste, como que la penita te está consumiendo-
-Tranquilito bebe, pasará, siempre pasa mi amor-
-Ya casi no hay brillo en tus ojitos y si lo hay es porque tienes lágrimas-

Traté de apartar los sentimientos de pena y soledad de mi mente para que Gustavo no me viera llorar, aunque era evidente que esto había sucedido antes, mis ojos estaban hinchados, algo enrojecidos y claramente cansados. Abracé lo más fuerte que pude a mi pequeño, puede ser producto de mis pensamientos o no, pero en ese momento sentía tan fuerte su corazón y calor que impedía siquiera pensar que no era real. Inspiré un leve olor a manzanilla desde sus cabellos rizados y sus tiernos ojos color del tiempo trataban de mandarme esa esperanza y entereza que necesitaba.


-Mami, papi te quiere mucho, puede que no te diga muchas veces sus cosas y tu te molestes por ello, pero lo conoces (suspira), es igual de terco que yo-
-Ja, ja, ja-
-Sonreíste (besandome la mejilla dulcemente), ves lo linda que te luces sonriendo-
-Para ti luciría bella aun toda sucia, eres adulador igual a tu padre-
-Te lo decimos porque es verdad, solo que tu no te lo crees... (sonriendome dulcemente) ¡¿Me prometes algo?!-
-Si mi amor, lo que quieras-
-¡¿Vas a luchar verdad?! (mientras asiento con mi cabeza) Prometeme que seras fuerte, que trataras de que la pena no te inunde el corazón, lucha por mi mami, lucha porque llegue junto a ti, junto a papi, para que estemos los tres...-
-Te lo prometo mi amor...-


Gustavo se duerme entre mis brazos, luego de darme un beso en la nariz y acurrucarse entre mi cuello y brazos. Una paz se apodera de todo el ambiente, es una pequeña parte de mi que le habla a la otra. Un trozo de mi corazón vuelve lentamente a hacerse sentir en el cuerpo. Un poco de la pena se borra, se mimetiza entre un sinfín de otros sentimientos y me sumo en un sueño del que Gustavo se quería hacer parte.


"Gustavo volvió, trayendo un poco de fuerza y a borrar lágrimas que el corazón estaba absorviendo. Me llegó un poco de fuerza para luchar, para no bajar los brazos ante todo lo malo que a veces se acumula. Le prometí luchar, por mi, por ti, por él... Prometí luchar por estar juntos los tres y así esperar a Camila, que aun vuela libre y no ha venido a peinar sus cabellos y que le haga trenzas adornadas con flores, como siempre lo hacíamos antes de que dejara de venir..."